De entre los viñedos de extraordinaria calidad de la D. O. Toro, el enólogo Raúl Acha ha seleccionado auténticas joyas centenarias o casi centenarias de las que se obtiene una uva de una enorme calidad. Son viñedos de la variedad Tinta de Toro, con entre 80 y 100 años de antigüedad y muy baja producción por cepa. Están situados en terrenos muy pobres y cultivados según la tradición de la zona de no interferir en los procesos naturales y seguir los tiempos que marca la naturaleza utilizando, en mucho casos, técnicas cercanas a la viticultura biodinámica.

Los suelos sobre los que se asientan estos viñedos están formados por sedimentos de areniscas, arcillas y pudingas calizas pliocénicas. La altitud varía poco en cada parcela,todos los viñedos se sitúan entre los 650 y los 735 metros, en los terrenos ondulados que caracterizan esta zona.